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ORATORIOS Y ERMITAS DE ONTINYENT

Introducción. En la canícula estival de 1996, sin pretenderlo, tropecé con unas rancias fotografías pertenecientes a los años cincuenta, cuando en mi juventud, a caballo de una pesada bicicleta recorría los caminos de Ontinyent, contemplando y captando aquellos motivos de nuestro entorno que hallaba interesantes. Estas imágenes fotográficas encontradas ahora me hacen retroceder, situándome en aquello que se desvanecía en mi memoria, como un vago recuerdo perdido en la lejanía del tiempo. Las referidas fotografías pertenecieron a lo que fue “ermita de Sant Onofre”, ubicada en la parte Nordeste de Ontinyent, en el Pla de Mosén Conca, sobre una ondulación de terreno un tanto elevada; otras eran de la casa señorial “La Ereta,” situada en el Dos de Mayo, ocupando lo que hoy son varias manzanas de viviendas y la Plaza del Músico Vicente Rodríguez. Contemplarlas ahora es algo muy emocionante, es el recreo del paisaje desaparecido, de aquello que, el inexorable transcurrir de la vida, se ha encargado de amputar y cambiar. Sentí cierta tristeza al comprobar que son irrepetibles, por haber desaparecido ambos edificios. Al tomar como referencia la ermita de “Sant Onofre” así como las cualidades e importancia que tenía la colección pictórica de “La Ereta”, ambas ya desaparecidas, y encontrarse en la actualidad otra ermita, denominada de Sant Vicent Ferrer, en estado de casi abandono, surgió en mí la idea de captarla en imágenes, después seguí con otras ermitas esparcidas por nuestro término municipal. Veía que las imágenes fotográficas cuentan historias de otras épocas, de sus estilos, y momentos en que se realizaron: si desgraciadamente llegara el momento de su desaparición, quedará de ellas esta constancia gráfica. Más tarde, la curiosidad me llevó a localizar los oratorios privados, que todavía existen esparcidos en las fincas de labor por nuestro término. Pues antiguamente la gente noble o la económicamente alta, como signo de distinción y a veces también de piedad, disponía para sus viviendas, tanto en las casas de campo como en la población, un pequeño oratorio, y en las solemnidades se congregaban allí en la intimidad la familia y amigos cercanos, para celebrar acontecimientos religiosos, muy especialmente los referentes a sufragios por las almas de sus antepasados. La mayor parte de los oratorios que antiguamente existían, desgraciadamente han desaparecido, unos destruidos durante la Guerra Civil, otros por motivos económicos, también por simple abandono. Se han ido perdiendo nuestros bienes artísticos, culturales incluidos los religiosos. Los que sentimos inquietudes por conservar nuestro patrimonio, cualquier pérdida, por pequeña que sea, siempre nos entristece. En este sentido, podríamos recordar las palabras de Jean Raspail cuando nos decía que “todo pueblo tiene el sagrado derecho de preservar sus referencias y su identidad en nombre de su futuro y en nombre del pasado”. He fotografiado y documentado los oratorios que he hallado en fincas de labor, muchas de ellas hasta el siglo pasado pertenecieron al clero regular y secular, como: Sant Vicent, Santa Cristina, Santa Rosa, Casa els Frares, San Jacinto, Sant Francesc, Casa del Rey etc. que, en su tiempo ya disponían como era preceptivo de oratorio. Otras son casas particulares en la población, parte de ellos están en lamentable estado, otros bien cuidados. Igualmente, en mi recorrido he incluido aquellos oratorios de nueva creación y otros que solo están en el recuerdo. 4


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