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ORATORIOS Y ERMITAS DE ONTINYENT

Hemos localizado en otra casa, un precioso lienzo de la Inmaculada que presidió el Altar. Se salvó de la furia antirreligiosa de la Guerra Civil escondido y enrollado bajo unas tejas de la cubierta de la finca, hasta la liberación en que fue puesto nuevamente en otro bastidor. Esta finca, y otras muchas de esta zona de alquerías, disponían de un pequeño rebaño de ovejas, aves de corral, palomar, cría de cerdos, para en su momento realizar la matanza y el correspondiente embutido, muy típico en esta zona. Existía la costumbre, en las estipulaciones de arrendamientos rústicos, establecer cláusulas para que el pago fuera muchas veces parte en especies, como conejos y gallinas además de obsequiar a los dueños con el presente de la matanza de los cerdos. Disponían de horno para cocer el pan, igualmente estaban dotadas de su correspondiente lagar, bodega y todo aquello que le era necesario para su propia autosuficiencia. Cuando acudían los dueños, se les preparaba la mesa con limpios manteles que adornaban con buen vino y los mejores productos de sus tierras. El magnífico esfuerzo de muchos sacerdotes y religiosos que dedicaron su vida entera a la enseñanza y a los humildes, naufragó en la ola de anticlericalismo con incomprensiones y rencores que sobrevinieron al advenimiento de las elecciones del 14 de abril 1931, que dio origen a la proclamación de la II República. A primeros de mayo de 1931, en Madrid, Valencia, Alicante, Murcia, Sevilla, Málaga y Cádiz fueron incendiados y saqueados conventos, colegios religiosos y congregaciones, durante tres días de desenfreno popular, que el gobierno no pudo o no quiso controlar. Ante el temor de que sucediera algún hecho similar en Ontinyent, las autoridades locales, procedieron a la incautación, a parte de otras comunidades religiosas, del Colegio Convento de los PP. Franciscanos. Según el expediente número 10, de 1931, que obra en el Archivo Municipal de Ontinyent, a partir del 14 de se produce en el Colegio de la Concepción la primera circunstancia anormal de las muchas que padecieron en los años treinta. Tuvieron que abandonarlo tanto los religiosos como los alumnos y, para evitar que fuera saqueado, de forma precipitada sacaron, previo control municipal, los productos perecederos y de primera necesidad. Consta en el citado expediente, una larga lista de ontenienses, hombres buenos, que participaron ayudando en esta meritoria labor, entre ellos “Enrique Conca Vidal, domiciliado en la Casa Conca de la partida de Alquerías o el Pla”, ayudado por su hermano Fray Manuel, de seglar José Rafael, y de otro fraile lego conocido por Fray José. El referido Conca, retiró: una caja, un canasto y cinco fardos de ropa del servicio de la iglesia; siete cálices y copones; dos misales; 35 conejos, alrededor de 200 kilos de embutido y medio saco de azúcar En un intento de restablecer la normalidad y vuelta la comunidad de franciscanos, el 28 de mayo de 1931, el Rector del Colegio Fray Joaquín Ivars Francés, dirigió un escrito al Alcalde solicitando la devolución de los embutidos y la ropa del servicio de la iglesia, cálices que tenía retenidos Enrique Conca Vidal. Finalmente cuando el 13 de julio de 1936 fue incautado definitivamente el convento, dos franciscanos de la comunidad, el lego fray Manuel Conca hermano del arrendatario de esta propiedad, y otro llamado Fray José buscaron protección, en esta 65


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