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ORATORIOS Y ERMITAS DE ONTINYENT

La cubierta a dos aguas es de teja árabe, y el atrio o porche, con ser también a dos aguas, no guarda simetría con el edificio. A mano derecha de la ermita se halla el antiguo aposento del ermitaño que actualmente es refugio de excursionistas. Dentro, la bóveda es de medio punto acarpantada y con lunetas ciegas. Sobre el altar se levanta una peana que sostiene el santo titular, San Esteban. La explanada inferior, donde arranca la incómoda grada, es un sitio privilegiado. Se han colocado bancos, mesas y paelleros para solaz de romeros y excursionistas. Desde este lugar el panorama es bellísimo. Se domina todo “la Vall de Albaida,” la sierra de Mariola, y hasta con un poco de suerte, si hay buena visibilidad, se puede divisar el Mediterráneo, nuestro mar. A los pies Ontinyent y multitud de puntos blancos esparcidos a su alrededor, consecuencia de las miles de casas de campo o chalets de recreo que hay en todo el término. Hace unos años existían muchas alfombras verdes producidas por las abundantes pinadas, que desgraciadamente desaparecieron, por efecto del gran incendio acaecido en julio de 1994 . En nuestro Archivo Municipal, la ermita de Sant Esteve aparece en diferentes acuerdos adoptados por el Ayuntamiento. Para los ermitaños era el primer eslabón para, más tarde, cuando se producían vacantes de otras más cercanas, pasarse a ellas, puesto que la lejanía y la soledad, eran poco apetecidas. Antonio Llora Tortosa, en su libro “Ontinyent y su historia”, refiere las siguientes reparaciones en la ermita de Sant Esteve: El Ayuntamiento en 1769 autoriza a reedificar la ermita a D. Juan Isidro Bella, con dinero del mencionado señor. En cabildo 10 de septiembre de 1787, se autoriza al entonces ermitaño Joseph Morales para que recogiese limosnas con destino a su reparación. El 4 de junio de 1819, el visitador de la Diócesis ordenó cerrasen la puerta que comunicaba con la casa habitación del ermitaño. Volvemos nuevamente al manuscrito existente en el archivo de Santa María, para referir esta noticia: “como ocasión de estar abandonada la ermita de Sant Esteve por espacio de ocho meses a causa de haber ido a presidio los ermitaños que la servían, por encubrir ladrones en la noche del domingo 17 de Septiembre de 1837, unos mal intencionados entraron en dicha ermita y destruyeron la campana y todo cuanto encontraron por delante, solo por el gusto de hacer mal y acreditarse de vándalos”. En los Archivos Municipales se encuentra la documentación correspondiente a una reparación efectuada en 1853, que por su interés reproducimos: “Cuenta que presenta al Ayuntamiento el Regidor D. Antonio Lloret como comisionado de las Hermitas (sic) de los reparos hechos en la de San Esteban según a continuación se expresa. 225


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