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ORATORIOS Y ERMITAS DE ONTINYENT

Principiaron las fiestas como los mejores años. Al pueblo se le había dicho que haría la Bajada de la Sagrada Imagen y la procesión. El sábado se bajó el Santísimo Cristo y se prohibe que asista el clero oficialmente. ¡Espectáculo tristísimo! ¿Cristo separado de la Iglesia! Cristo no vino al mundo más que para fundar su Iglesia y que ella aplicará los méritos de su pasión, y vimos en la procesión Cristo separado de su obra. Nota característica del protestantismo es separar a Cristo de su Iglesia. La supresión fue tremenda, entre muchos fieles, pues otros, casi no se dieron cuenta. Se conjuró en parte la tempestad prometiendo que se celebraría la procesión. Se dijo que a la una de la tarde se sabría y a dicha hora se supo que se prohibía la procesión. El aplastamiento moral cundió por toda la población. Onteniente había sido herido en sus fibra más delicada. ¡Cuantos debieron sentir hondo remordimiento pensando que en su conducta social de otro tiempo había contribuido a que el Santísimo Cristo fuese ultrajado, negándole el derecho que tiene a ser honrado en público y en privado! Nosotros tristes, ante la sagrada Imagen, pudimos decirle “Señor ya sabes que hemos sido perseguidos por defender siempre tus inalienables derechos. ¿La conciencia nos acusa!.” 222


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