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ORATORIOS Y ERMITAS DE ONTINYENT

designado, D. José Fontana, se hizo cargo de la Jurisdicción eclesiástica, aunque el Ayuntamiento conservaba los derechos del patronato sobre la misma. El historiador Sarthou Carreres en la “Geografía del Reino de Valencia,” sitúa la construcción de esta ermita en 1512. Por otra parte debemos tomar como buena, la cita del Dominico Padre Fray Francisco Vidal en “Vida, milagros y doctrina del valenciano apóstol de Europa San Vicente Ferrer” edición del siglo XVIII, sobre la aparición en este lugar de San Vicente Ferrer a los dominicos Padre Felipe Escaner e igualmente a otro religioso de la misma orden. Tradición que el pueblo mantiene para recordar este suceso milagroso. No obstante, existe discrepancia en otros autores que, por no disponer de documentos sobre fecha exacta. sitúan la construcción tiempo después. El día 14 de agosto de 1874 se practicó por una comisión de peritos nombrada al efecto, del que se cita Francisco Soriano entre otras personas cuyos nombres no constan, para el deslinde de los terrenos de la ermita, siendo propiedad la zona Oeste del Marqués de Vellisca y la del Este, de la heredad de Les Segrianes. Al no poner hitos o mojones dejó alguna duda, que más tarde saldría, como un gran problema para el Ayuntamiento. En el año 1896 se produjeron nuevamente otras diligencias instruidas con objeto de deslinde de las tierras de la Ermita de San Vicente con las de la heredad de “Les Segrianes”. propiedad de Francisco Ferrero Insa. El ermitaño, que la atendía desde 1894 se llamaba Fernando Morales Martínez, fue cesado en 1898. El expediente que se guarda en el Archivo Municipal de Ontinyent sobre este cuestión, consta de 35 folios, con abundancia de opiniones de cada parte interesada. Dicho problema fue llevado a los tribunales. Consistía en un algarrobo situado en el margen de un ribazo en la parte Este, que el propietario de la heredad de Les Segrianes, afirmaba era suyo y que el ermitaño Fernando Morales Martínez había recogido los frutos de las cosechas durante dos años. Es curioso señalar que por la propiedad de la finca denominada les Segrianes tenía acceso el ermitaño para recoger los higos chumbos existentes en ese mismo ribazo, y que de ellos nada reclamaba. Desconocemos la sentencia del mismo. Recogemos del semanario parroquial de San Carlos “EL REDIL,” número 398 del 30 abril de 1932, la siguiente nota: “La decaída fiesta anual a San Vicente Ferrer en la ermita de este título va entrar en nuevo florecimiento. El impulso inicial lo han dado este año unas devotas, jóvenes entusiastas de esta típica tradición, las cuales, habiendo regalado para dicha ermita cuatro preciosos ramos de flores artificiales y, en colaboración con otras personas, un hermoso juego de manteles, han movido a vecinos y afincados del contorno. Merced a ello, el domingo último la ermita se vio muy concurrida y animada en la Misa rezada dicha a primera hora, y la solemne a las 9, en la que ofició el Clero de nuestra Parroquia de San Carlos, predicó elocuentemente en valenciano nuestro reverendo Coadjutor y actuó graciosamente el Coro de San Carlos. Hasta hubo adornos en el atrio y estruendo de pólvora. Los nombres de las beneméritas mozas son: Carmen Gisbert, Virtudes Soler, Concepción Albuixech, María Mollá, Trinidad Mollá, y Virtudes Gisbert” En el boletín de la Parroquia de San Carlos “EL REDIL,” perteneciente al 6 de abril de 1933, nos señala: 207


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