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ORATORIOS Y ERMITAS DE ONTINYENT

Estos y otros datos acreditan a Mayáns como el político mas importante de la época vinculado a Ontinyent. Su muerte acaeció en Madrid un 14 de septiembre de 1880 fue muy lamentada. Este pueblo, considerado el suyo, en agradecimiento a su labor en favor de esta villa, colocó una piedra recordatoria sobre el dintel de su casa, en la calle que lleva su nombre, que dice lo siguiente: EL M. I. AYUNTAMIENTO A LA PERDURABLE MEMORIA DE SU HIJO PREDILECTO 151 EL EXMO. SR. D. LUIS MAYANS ENRIQUEZ DE NAVARRA EL DIA 14 DE OCTRUBRE DE 1880 AL MES DE SU FALLECIMIENTO. Los actuales propietarios nos muestran una bula papal, emitida por el Papa San Pio X que, traducida del latín, transcribimos para su conocimiento. PIO X, PAPA.   PARA MEMORIA DE LOS TIEMPOS VENIDEROS. Preocupados con amor paterno por la salud espiritual de todos, alguna vez ennoblecemos los lugares sagrados, enriqueciéndolos con el tesoro de las indulgencias para que las almas de los fieles difuntos, por los méritos y sufragios de N.S. Jesucristo y de los Santos, queden aliviados de las penas del Purgatorio y conducidas por la misericordia de Dios, a la felicidad eterna.   De acuerdo con esto, queriendo que el Oratorio Público, que con el título de San José, sobre el cual, tiene derecho de Patronato la muy amada hija en Cristo, Amelia Mayáns, sito dentro de los límites de la Parroquia de Santa María de Onteniente, Diócesis de Valencia, en el que hay un altar dedicado al mismo San José, sea ennoblecido, otorgamos que dicho altar goce de la singular gracia de ser ALTAR PRIVILEGIADO, con tal de que, en el mismo oratorio no exista otro altar con este don. Confiados pues, en la misericordia de Dios, Padre Omnipotente y con la autoridad de los Santos Apóstoles Pedro y Pablo CONCEDEMOS, por siete años, que cuando algún sacerdote del clero secular y también de alguna Orden o Instituto regular, celebre la Santa Misa en este altar por el alma de algún fiel cristiano que murió en la caridad de Cristo, RECIBA DICHA ALMA, del tesoro de la Iglesia y a modo de sufragio, LA INDULGENCIA Y PERDON DE LOS PECADOS, de tal forma que, por los méritos de N.S. Jesucristo, de la Bienaventurada Virgen María y de todos los Santos sea liberada, si a Dios place, de las penas del Purgatorio. Lo que disponemos, sin que haya nada en contra, en Roma junto a San Pedro y lo sellamos con el anillo del Pescador, el día 5 de septiembre de 1.904, año segundo de nuestro Pontificado.


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