Page 6

FUENTES PUBLICAS DE ONTINYENT

historiadores eruditos, imparciales o excluyentes (stricto sensu, sin ofender), escriben fiados en documentos casi siempre del pasado, a veces contradictorios, sobre los mismos hechos, reales o inventados si se tercia. Es, pues, esta que el autor nos brinda en pocas palabras, suyas o dichas por otros, y con reales imágenes – dejemos aparte aquello de que una imagen dice más que mil palabras -, captadas por él o por otros, la historia de aquellos antepasados nuestros y la de quienes aún viven con nosotros habitando las calles y las plazas, las casas y los paisajes de nuestra ciudad que ahora llamamos Ontinyent, diferente de la de entonces en muchas cosas pero no en lo esencial. J. Rafael Bernabeu Galbis, siguiendo ese mismo camino, ha puesto anteriormente a nuestra disposición y para todo aquel que así lo quiera, otros trabajos que es preciso recordar: su video “Ontinyent. Recorrido histórico-artístico” (1994) y las publicaciones “San José de Ontinyent. Cronología del nacimiento y desarrollo de una parroquia” (1997), “Oratorios y ermitas de Ontinyent” (2000), “Iconografía mariana, Letanía Lauretana” (2005), “Los escudos nobiliarios de Ontinyent” (2006), “Imágenes devocionales de Ontinyent” (2007) y ahora esta nueva entrega sobre el agua y de cómo ella ha manado desde donde y por donde en tiempos pasados y ahora mismo a través de fuentes y otras canalizaciones. Las fotos, pues, que componen la obra, con sus correspondientes píes explicativos, muestran en su conjunto esas fuentes que constituían la red de suministro de esa tan necesaria vital y hasta espiritualmente – téngase en cuenta los ritos religiosos – para la supervivencia de la humanidad en general y de los habitantes de Ontinyent en concreto que es el agua, y que se instalaron a partir de los siglos XVIII y XIX. Un agua cuya cultura forma parte insustituible y perennemente de la historia y de la fama también de Ontinyent. De ellas, de esas aguas, habla por ejemplo Cavanilles en sus “Observaciones” (1797) al referirse al sur o tierras meridionales del Reino de Valencia, en concreto al que denomina “Valle de Albayda”: “...y aunque hay pocas fuentes en la parte occidental conocida con el nombre de Alforins, se hallan muchas y abundantes caminando desde Ontinyent hacia levante, brotando casi todas de las raíces septentrionales de los montes.” Esa abundancia acuífera también le hace a Maximiliá Thous en su película “Moros y Cristianos” (1926), cuyos exteriores filma en Ontinyent, rebautizar el nombre de la ciudad y ponerle el de “Benifontana”, en evidente alusión a sus muchas fuentes. Y a D. Joaquín José Cervino y Ferrero (nacido en Tortosa en 1817 pero afincado aquí desde muy pequeño) a escribir en sus “Embajadas del moro y el cristiano”, recitadas todos los años con sus abundantes anacronismos en las Fiestas de agosto, aquello que debía figurar en la puerta del castillo que representaba a la villa: “Cual mis aguas, es limpio de mis hijos el linaje.”. O recordar aquel pareado que E. Alberola incluye en sus “Refraner valencià” que dice: “Si a Ontinyent vas, Beu l’aigua del Pou Clar.” Aguas, en fin, que distribuidas por calles y plazas de la villa, abastecían con creces a sus moradores (unos 9.450, Alforins incluidos, para Cavanilles; 11.800 a finales del siglo XIX y entre 15 y 18.000 en los años 50-60 del pasado siglo), no


FUENTES PUBLICAS DE ONTINYENT
To see the actual publication please follow the link above