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IMÁGENES DEVOCIONALES DE ONTINYENT

76 En la calle de la Purísima número 20 existe una hornacina de azulejos con la santa Faz, que según la tradición es el rostro de Cristo impreso sobre el velo de Verónica, la mujer que en tan doloroso trance limpió el rostro de Jesús y milagrosamente quedó en él estampado. Cuenta la tradición que un rey o “toparca” de Edesa (Siria) llamado Agbar o Agbaro, contemporáneo de Jesús, le escribió proponiéndole acogerle en su ciudad con la finalidad de protegerle de sus perseguidores. Cristo rechazó su ofrecimiento. Agbar envió entonces a un pintor con la orden de realizar un retrato de Cristo. Deslumbrado ante el rostro del Redentor, el artista se declaró incapaz de realizar su misión. Cristo, compadecido, aplicó su rostro sobre una parte de su manto: sus rasgos quedaron impresos en el tejido. Después de la Ascensión del Salvador, los Apóstoles Simón y Judas Tadeo le hicieron llegar Agbar esta impresión de la santa Faz. Otra versión dice que, encontrándose Agbar enfermo, escribió a Cristo para que le sanase de su dolencia; el mensajero volvió con el famoso rostro, como misiva de Jesús. En el mismo se ve la máscara de Cristo con largos cabellos por una cara y el rostro por la otra. Fue colocada ésta en la puerta de la ciudad de Edesa, donde protegió a la ciudad durante el asedio de los persas en el 544.


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