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IMÁGENES DEVOCIONALES DE ONTINYENT

Introducción Ante la falta de una comunicación escrita, los humanos se comunicaban con la grafía de unas figuras que, de una forma u otra, recordaban y querían expresar lo que representaban. A esto es lo que se ha venido llamando el lenguaje de las formas figurativas. Existe un lenguaje figurativo en el que las imágenes adquieren un valor y un significado, constituyendo un capítulo importante y de gran valor en la comunicación humana. A través de las diferentes épocas se han conformado y lo siguen haciendo con su propio lenguaje codificado de signos que es rico y complejo, tanto como el lenguaje oral o escrito, y se diferencia de éstos por ser mucho más directo y universal, de ahí el tan recurrido proverbio de una imagen vale más que mil palabras. Con el paso del tiempo se tiende inexorablemente al cambios de los tipos iconográficos, alegorías, símbolos y personificaciones, aunque por lo general a la iconografía no le preocupa la calidad artística de la obra, sino, simplemente, más el contenido. En el Renacimiento se creó la ciencia de los jeroglíficos, basada en una falsa idea de la naturaleza de la escritura egipcia, y más conocida de representación figurativa. Hay una prueba evidente de tres imágenes que han dejado constancia repetida a lo largo de la historia de la civilización: la figura de la serpiente, la doma del toro y el personaje alado. La primera figura, o sea la serpiente, la hallamos en las culturas de Mesopotamia, Egipto, Creta, Grecia y en el Románico, adoptando las figuras cambios de formas y significados. De ser símbolo de la divinidad que lucha contra el mal en Mesopotamia, pasa a ser imagen de la diosa de la fertilidad en Egipto y Creta, y una ménade o sacerdotisa, poseída de la locura divina, en Grecia, terminando fundamentalmente en el Románico en la representación del alma cristiana amenazada o atormentada por sus pecados. En cuanto a la doma del toro, símbolo del poder heroico en Mesopotamia y Grecia, en Persia fue un modo o escena de sacrificio en la que Mitra daba fertilidad a la tierra. Respecto a la tercera, la figura alada, que era común en el griego en figuras mitológicas que ejercían la función de mensajeros (Hermes, Iris, Nike), fue retomada en la iconografía cristiana para representar a los angeloi (los que anuncian) o mensajeros del antiguo testamento. Un ejemplo significativo son los inmaculados ángeles que acompañan a Dios en las escenas de la Creación de los mosaicos de san Marcos en Venecia, que nos recuerdan las antiguas Nikas.


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