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IMÁGENES DEVOCIONALES DE ONTINYENT

116 patronales están dedicadas a él. Muchas imágenes aparecen por toda la población, y hasta hay una ermita dedicada a san Vicente Ferrer. Su fiesta: el 4 de abril. En una finca particular, y como recuerdo de sus antiguos dueños, se encuentra este azulejo de una sola pieza de san Vicente Ferrer. Como consta al pie de la imagen es un recuerdo del Colegio I. de S. Vicente Ferrer a D. Vicente Simó Atard. Una aureola sobre la imagen, traducida del latín dice: “TEMED A DIOS Y DADLE HONOR.” Si anteriormente hemos descrito la gran trayectoria religiosa de Vicente Ferrer, no hay que olvidar que por su buen juicio fue solicitado por los hombres de estado de su época para dirimir cuestiones de la máxima trascendencia: una de éstas fue el Compromiso de Caspe, que podemos seguir gracias a un diario, que se halla en un códice del archivo de la catedral de Segorbe, de los hechos relatados minuciosamente por su hermano Bonifacio Ferrer. Al morir sin sucesión el 31 de mayo de 1410 el rey de la Corona de Aragón Martín I el Humano, pretendieron el trono varios candidatos. San Vicente asistió a la elección junto a los nueve compromisarios, para la designación del nuevo Rey y, después de múltiples encuentros por parte de las legaciones aragonesa, catalana y valenciana, representantes de los tres Reinos de la Corona se reunieron a principios de 1412; allí el peso moral y la trayectoria de Vicente Ferrer no ofrecía dudas. Las aspiraciones del duque de Calabria y de don Fadrique fueron descartadas tanto por la lejanía de parentesco el primero, como por ser bastardo el segundo, por lo que los compromisarios se centraron entre Fernando de Antequera y Jaime de Urgel. Vicente Ferrer, que era el octavo compromisario según el orden jerárquico, fue invitado el 24 de junio de 1412 para formular su voto, y lo hizo a favor de Fernando de Antequera; dos se inclinaron por el conde de Urgel, aunque secundaron la voluntad mayoritaria; uno se abstuvo, y otro no emitió su parecer. El 29 de junio, presidido por el Obispo de Huesca, se celebró un solemne pontifical, y Vicente fue elegido para dar la noticia. Era evidente que no podía agradar a todos, y menos al conde de Urgel. Éste, en una reunión aparte, le tildó de “hipócrita maldito” y Vicente le puso de manifiesto los antecedentes de su poco ejemplar vida, o el intento fallido de asesinarle por parte de sus


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