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IMÁGENES DEVOCIONALES DE ONTINYENT

105 San Cristóbal se le representa sumergido de pies en el agua, bastón nudoso en la diestra que termina en tallo de palmera y el Niño Jesús sobre el hombro. En la otra orilla un monje le guía con la luz de un farol. Al fondo, una ermita. Varias leyendas tomaron cuerpo en Asia Menor en torno a un cierto Cristóforos que había sido martirizado bajo el reinado de Decio. Fue venerado en Calcedonia a partir del siglo V. El culto a Cristóbal se extendió por todo el mundo cristiano. Se convirtió en un gigante cananeo. Intenta servir al soberano más poderoso del mundo y se pone al servicio de Satanás. Pero, a la vista de un crucifijo, se percata de que un Crucifijo basta para hacer huir a Satanás. Entonces se compromete a servir a Cristo y ayuda a los viajeros a atravesar un río peligroso. Una tarde un niño lo llama. Se lo sube a los hombros. El niño va pesando cada vez más; el gigante, apoyado en su bastón, llega, por fin, a la orilla opuesta en que un ermitaño le guía con una luz. “Soy Cristo, tu rey, le revela entonces el niño; has llevado sobre tus espaldas a aquel que creó el mundo. Como prueba, añadió, hunde tu bastón en el suelo: mañana habrá florecido y dará frutos.” La predicción se cumplió. Cristóbal predicó a Cristo en la ciudad de Samos en Licia, con éxito considerable. Su fiesta es el 10 de julio.


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