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MIS ARTÍCULOS PERIODÍSTICOS EN 2010

EL EMBLEMÁTICO PARAJE DEL POU CLAR LOCLAR nº 256, 26-03-2010 Alguien ha dicho que mis artículos, publicados hasta el momento en LOCLAR, son decadentes, que producen cierta tristeza al lector, pues en ellos hablo de: el traslado de los restos mortales de D. Rafael Juan Vidal; de la desaparición de la ermita de san Onofre; del derribo de la casa del Marqués de Vellisca; de la desafortunada restauración del palacio de la Duquesa de Almodóvar y de la desaparición de los Banys de don Lisardo. Pero no quisiera que fuera esta la tónica de los comentarios sobre mis escritos y, quizás, para corregir esta triste sensación, hoy voy a referirme a un símbolo emblemático para todo ontinyentí, conocido por el Pou Clar. No hace mucho, una emisora de televisión local difundió un suceso de gran envergadura, que dejó desconcertada a toda la audiencia. La noticia fue, ni más ni menos, que el emblemático paraje denominado de El Pou Clar, había sido reconocido e incluido en los “Bienes del Patrimonio de la Humanidad”. La sensación que causó esta noticia fue muy grande. Los teléfonos locales empezaron a ponerse al rojo vivo, pues había prisa por darse las enhorabuenas y celebrar por todo lo alto el acontecimiento. Con la agradable sensación primera se buscaba la fecha más idónea para la celebración de este magno reconocimiento, y, consultando el calendario, se llegó a la conclusión de que dicha noticia había sido emitida un 28 de diciembre, festividad de los Santos Inocentes: los redactores de las noticias quisieron aprovechar para emitir esta broma a la audiencia. De todas formas, para todo hijo de Ontinyent que se precie este lugar merece un reconocimiento especial; desde mucho tiempo a esta parte ha sido muy reconocido y aceptado por todos los “Ontinyentins”. En otros lugares, tener un bien común nuestro hubiera sido motivo de promocionarlo por todas partes. Ontinyent, por la configuración del terreno donde está asentado, se caracteriza por los barrancos que aportan numerosos nacimientos de agua, que antes de las múltiples prospecciones acuíferas, debida a la proliferación de casitas o chalets, y también para usos industriales, sus nacimientos han quedado muy reducidos. Bien conocidos son los del nacimiento donde se forma o arranca el río Clariano, con su afamado y renombrado lugar que es el Pou Clar, con sus calas o pozos, conocidos, entre otros, con los nombres de Pou dels Cavalls, de la Reixa, dels Esclaus, de l’Olleta etc., así como otros esparcidos, siguiendo el curso del Clariano, y otros en los barrancos de nuestro término municipal, más abundantes en la zona de la Umbría que en la Solana. Antes de la proliferación de piscinas en los numerosos chalets que hay en nuestro término, el Pou Clar y sus aledaños era, en verano, los días festivos etc. punto obligado de muchos ontinyentins para acampar en sus alrededores, refrescarse en sus frías aguas y luego comerse una paella, realizada en esta contornada. Actualmente esta zona está conceptuada como “zona de protección paisajística y ambiental.” De todas formas, el entorno del Pou Clar es un lugar favorecido por la naturaleza, por el sosiego de su entorno, por la hermosura de sus nacimientos, por las aguas en movimiento del río, de su paisaje, por la recreación por sus árboles del alrededor y, tal vez, por el canto de algún pájaro. A todo esto cabe añadir el valor arqueológico de las cavidades situadas sobre el mismo nacimiento y, aunque muy dañadas, los restos de pinturas rupestres en el abrigo de “l’abric de la Monja.”


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