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ONTINYENT ARTE E IGLESIAS

Los dos cuerpos últimos de la torre son de piedra labrada, con perfectos contornos y de ladrillos en los cornisamentos. Son de la mayor perfección, motivo éste que nos revela una grandeza para levantar el andamiaje a tan elevada altura, los sudores para subir a mano los materiales por los vecinos y el trabajo tan perfecto de albañilería en aquella época, motivo por el cual debe reconocerse el valor arquitectónico del autor y el de los vecinos de entonces, que tantos trabajos y dispendios debieron de causarles tal colosal empresa. En 1859, como consecuencia de la caída un rayo, se destruyó la cúpula final, lo que ocasionó la sustitución de la dañada por un remate metálico a finales del silgo XIX.


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