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ONTINYENT ARTE E IGLESIAS

enemigos y lo señala con el último beso a sus captores; algunos, después de discursos harto elevados, “se echaron atrás y ya no iban con Él”. Jesús tuvo que reprocharles varias veces su tarda comprensión. Cuenta la parábola del Sembrador y no comprenden su sentido: “No comprendéis esta parábola, ¿pues cómo entenderéis las otras?”. Les advierte de que se guarden de la levadura de los Fariseos, y creen que habla del pan material: “¿No reflexionáis ni comprendéis todavía? ¿Tenéis el corazón endurecido? Teniendo ojos ¿no veis? ¿Y no tenéis memoria? Creen casi siempre, como la baja plebe, que Jesús es el Mesías carnal, político, guerrero, venido a levantar de nuevo el Trono temporal de David. Incluso cuando está para subir al cielo siguen preguntándole: “Señor, ¿es éste el tiempo en que piensas restablecer el Reino de Israel?”. Y antes, el día de la Resurrección, los discípulos de Emmaús dicen: “Nosotros esperábamos que sería Él quien restauraría a Israel, y en cambio...”. Litigaron entre sí por saber quién tendría el primer puesto en el nuevo Reino, y Jesús tuvo que amonestarles: “¿De qué veníais hablando por el camino?” Y callaban, porque habían discutido sobre quien de ellos era el más grande. Y Él, una vez que se hubo sentado, llamó a los Doce y les dijo: “Si alguien quiere ser el primero, sea el último de todos y el servidor de todos”.


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